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“Un pueblo trabajador, pero desempleado…”

Por: Ramieri Delgadillo- 6 de Marzo de 2017
Desde que tengo uso de razón me es familiar escuchar que "El trabajo dignifica al hombre". De esa afirmación proviene mi primera interrogante: ¿Cómo es posible que muchos de los que desean ser útiles e iniciarse en el mercado laboral puedan alcanzar su "dignidad" en una provincia donde el desempleo y la falta de oportunidades es uno de los mayores problemas actuales?

 

San Pedro de Macorís, está atravesando por uno de sus peores momentos socioeconómicos de la historia provincial y una de las principales razones es que cuenta con uno de los índices más altos de desempleo de la República Dominicana. Por otro lado, el emprendedurismo está rezagado, por la falta de iniciativa local combinada con el poco apoyo que reciben las nuevas ideas de parte de las autoridades provinciales y el sector empresarial.

"El divino tesoro", la juventud, se encuentra desesperada, año tras año cientos culminan una carrera universitaria, y a partir de ese logro profesional me formulo mi segunda interrogante en este artículo: ¿Qué harán después?

Muy pocos logran insertarse en el reducido mercado laboral y en mucho de los casos, cuando consiguen empleo ni siquiera corresponde a su campo de estudio. Otra ruta trazada ha sido abandonar nuestra ciudad natal en búsqueda de nuestro crecimiento porque sencillamente en San Pedro "no hay nada que buscar...".

Y de eso les puedo hablar con mucha propiedad, porque sé lo que es tener que dejar tu casa, tu familia, tus amigos y tu entorno porque no tienes otra alternativa.

En mi caso, he tenido que desplazarme hacia Santo Domingo, pues solo eso me garantizaba poder terminar mi licenciatura en Periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y mejorar mi calidad de vida y la de mi familia, desde luego, esto supone un sacrificio, que amenaza con disminuir el entusiasmo dispuesto hacia la consecución de las metas profesionales.

Los jóvenes petromacorisanos ya no queremos concursar más en la "lotería de milagros sociales" para ver quién, de entre cientos, logra mejorar su vida. Es increíble como una diminuta porción de una generación tan grande es la que tiene acceso a oportunidades, educarse y desarrollarse como corresponde.

Hay que tener mucha voluntad para no desviarse del camino, ser paciente para que no se te acaben las ganas de seguir hacia delante. Para la mayoría es más sencillo dejarse llevar y vivir el día a día sin ningún tipo de planificación y no se pueden culpar, ya que la mayoría viene arrastrando un patrón de desesperanza, porque este problema no es de ahora y parece no tener fin.

Lo que sí podemos asegurar es que se puede mejorar, pero para ello debe darse la articulación entre todos los segmentos de incidencia social, autoridades locales, iglesias, sector empresarial, organizaciones sin fines de lucro, que asuman como reto el no dejar agudizar más nuestras debilidades, que se hagan conscientes de que hay que cuestionar y ¡accionar ya!.

Hagamos todas las cosas diferentes y veremos otros resultados. Estoy segura de que esta generación tiene mucho más que ofrecer que solo estancia recreativa en nuestro hermoso malecón. La juventud de San Pedro merece ser objeto de atención, merece ser objeto de intención.

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